Pleasure To Kill - Lp April 1986

Review - FW 124 - 2026

Lp - Pleasure To Kill

By Kreator April 01 1986

Country - Germany        Note : 10.0


Kreador De Destruccion

Hay discos que nacen en un instante preciso y hay otros que parecen emerger abruptamente de una grieta, como si fueran expulsados por una fuerza desconocida.

Pleasure to Kill, de Kreator, no te da la bienvenida. No te prepara. No te explica nada.

Arranca y es como si alguien hubiese pulsado un botón que no se puede detener.

Pero esa explosión no surge del vacío.

Para 1986, el thrash ya estaba tomando forma al otro lado del Atlántico. Discos como Kill 'Em All de Metallica habían marcado el inicio: velocidad, rebeldía, un nuevo lenguaje. Luego llegaron Ride the Lightning y Master of Puppets, donde esa violencia se organizaba, se volvía narrativa, casi arquitectónica.

A la vez, Slayer ya había empujado el género hacia terrenos más oscuros con Hell Awaits, y ese mismo año lanzaría Reign in Blood, una obra que, al igual que Pleasure to Kill, no busca el equilibrio sino el impacto.

En Alemania, mientras tanto, algo diferente estaba germinando. Más sucio. Más directo. Menos preocupado por la técnica y más por la descarga instantánea. En ese caldo aparecen Sodom, Destruction y Kreator.

Antes de este disco, la banda ya había dejado huella con Endless Pain. Allí estaba todo en estado embrionario: riffs afilados, producción cruda, una energía que parecía más cercana al punk que al metal clásico. Era un disco visceral, casi improvisado en espíritu, donde la velocidad era más intuición que decisión consciente.

Pero Endless Pain todavía era una promesa.

Pleasure to Kill es la detonación. Una voz espectral abre la puerta, apenas un susurro… y de repente todo se derrumba. La batería cae como una lluvia de hierro, los riffs no avanzan: atacan. No hay groove, no hay balance. Hay una urgencia casi animal, como si cada tema fuera interpretado por última vez.

En ese caos, Mille Petrozza no canta: escupe. Las palabras no crean imágenes complejas, no buscan metáforas elegantes. Son fragmentos de violencia, pulsos primarios. Matar, destruir, avanzar. Nada más. Y, curiosamente, nada menos.

Porque Pleasure to Kill no quiere ser entendido. Quiere ser sentido en el cuerpo.

Mientras otros empezaban a pulir el género, Kreator decidió tensarlo hasta el límite. Llevar la velocidad un paso más allá. La agresión un poco más lejos. La música, al borde de dejar de ser música.

Y en ese borde —desprolijo, incómodo, excesivo— surge algo nuevo.

No es casualidad que, años después, el eco de este disco resuene en bandas como Death o Morbid Angel. Aquí hay una semilla. Todavía informe, todavía caótica, pero viva.

Una idea: que el metal puede ser más extremo de lo que ya era.

Por supuesto que hay fisuras. La producción es áspera, casi hostil. No hay respiro, no hay contraste. Todo es intensidad constante, como un grito que nunca baja el volumen. Y eso puede jugar en contra… o puede ser exactamente lo que lo hace inolvidable.

Porque este disco no se dosifica.

Te atraviesa.

Pleasure to Kill no ha envejecido: sigue siendo incómodo. Sigue sonando como algo que no debería existir del todo, como si hubiese sido grabado demasiado rápido, demasiado fuerte, demasiado cerca del colapso.

Y quizás ahí reside su verdadero valor.

No en lo que construye…

sino en todo lo que estuvo dispuesto a destruir para existir.


AxeL CaO FavoT                                                                       

23 - 04 -  2026       

 

 

 


 

Editor

Drakardark

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