Review - FW 139 - 2026
Lp - KingCrown
By KingCrown Sep 04 th 2026
Country - France Note : 5.00
Sin novedades en el frente…

Hay discos que buscan romper con todo lo que se hizo antes, otros que intentan actualizar una fórmula conocida y también están aquellos que, directamente, deciden aferrarse a ella. Moonfall, el cuarto trabajo de los franceses KingCrown, pertenece claramente a esta última categoría.
La banda, formada por los hermanos Jo y David Amore —voz y batería, respectivamente, ambos con pasado en Nightmare—, vuelve a meterse de lleno en el terreno del heavy/power metal europeo. El álbum, editado por Rockshots Records, está compuesto por diez canciones y tiene poco más de 43 minutos de duración.
Desde los primeros compases queda claro qué vamos a encontrar: guitarras melódicas, riffs veloces, estribillos grandes, voces potentes y una producción moderna y prolija. KingCrown conoce perfectamente el lenguaje que está utilizando. El problema es que también lo conocemos nosotros.

Moonfall es un disco que podría haber aparecido prácticamente en cualquier momento de las últimas dos décadas sin generar demasiado desconcierto. No porque suene mal producido o anticuado; todo lo contrario. La producción de Simone Mularoni le aporta claridad, peso y definición, y cada instrumento ocupa su lugar con precisión.
Pero ahí aparece una de las grandes contradicciones del álbum: es atemporal, aunque no necesariamente trascendente.
KingCrown no parece tener ninguna intención de reinventar el heavy metal europeo. Toma elementos que conocemos de Iron Maiden, Helloween, Gamma Ray, Accept, Primal Fear y otras instituciones del género, los combina con solvencia y construye canciones efectivas alrededor de ellos. De hecho, otras reseñas también han señalado esa fuerte dependencia de los códigos tradicionales del heavy/power europeo.
Mientras escuchamos Moonfall, muchas veces tenemos la sensación de saber hacia dónde va la canción antes de que llegue.
No necesariamente porque las composiciones sean malas. Al contrario: están bien construidas. El problema es que la sorpresa prácticamente desaparece.
Sería injusto reducir el disco a una simple repetición de fórmulas. Hay oficio detrás de Moonfall.
Jo Amore tiene una enorme presencia vocal y se mueve cómodamente dentro del registro que propone la banda. Las guitarras sostienen buena parte del atractivo del álbum, alternando riffs rápidos, melodías y solos que cumplen perfectamente su función. La sección rítmica también trabaja con precisión y, en conjunto, el disco transmite la sensación de una banda que sabe exactamente lo que quiere hacer.
Y eso probablemente sea lo más destacable de KingCrown: no hay improvisación ni falta de experiencia.
El problema es que dominar una fórmula no necesariamente implica tener algo nuevo que decir.

